miércoles, 3 de marzo de 2010

El descaro


"Es mejor ser un honesto descarado que un mentiroso sin vergüenza."
Anónimo

¿Por qué en nuestro tiempo se pretende disfrazar el descaro con valor, honestidad e incluso franqueza. ¿Es una forma de permitirnos actuar de forma cínica sin aceptar responsalidad por nuestras acciones? Como aquellos políticos que al ser sorprendidos en medio de una corruptela se justifican con argumentos vergonzantes, señalan a los otros, como si el delito repetido por todos fuera menos delito, o peor aún, cual magos despliegan sus trucos para hacernos creer que no hemos visto lo que vimos estupefactos. Hoy en día cualquiera se permite mentir, robar, engañar, pero con descaro, como si eso nos hiciera merecedores de medallas. Porque quien al final acepta su culpa y anuncia su contricción de manera pública se hace merecedor al reconocimiento de los honestos. Pobre de nosostros los de memoria limitada, olvidamos y eso agranda el descaro. Porque sólo los descarados sonríen con candor, aletean las pestañas y nos dicen: perdón, no lo volveré a hacer, cruzando los dedos en la espalda.

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