lunes, 12 de abril de 2010

El cine


"Lo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros."
Pedro Ruiz
Desde hace un tiempo no encuentro historias que me emocionen, que me hagan soñar o que me transporten a otras realidades, el cine siempre ha sido mi escape, pero actualmente el panorama es árido. Es cierto que los blockbusters me hacen acudir al cine, pero sólamente por ser parte del delirio colectivo, invariablemente salgo decepcionado, motivo por lo que ahora espero hasta poder verlas en casa. Porque al igual que ha decaido la calidad de las películas lo ha hecho la educación de los asistentes. No soporto los ruidos, las luces de los teléfonos que piden ser atendidos, las charlas incansables de quienes se comportan como si vieran la televisión. Por todo esto he terminado refugiándome en viejas cintas que en su momento no ví, o las que veo una y otra vez y no me canso. Hay en estos filmes una suerte de inocencia y simplicidad que lo hacen accesible y cercano. A algunas personas les parecen historias sosas, y dirigidas sin arte, lentas y/o aburridas. Es cierto, pero no en todos los casos. Mi lista incluye grandes dramas, comedias memorables, ciencia ficción naïf, terror que exige la suspención de la realidad, thriller con mujeres fatales y héroes demonizados. Prefiero el blanco y negro, del que existen ejemplos memorables, este cine nunca me defrauda, siempre que aparecen las palabras que anuncian el fin sonrío satisfecho. Estas historias no admiten comparación y siempre las prefiero por sobre sus remakes potenciados con anabólicos pero sin sustancia, espectáulos vacíos de usar y tirar.

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