lunes, 8 de marzo de 2010

El Café


"Se cambia más facilmente de religión que de café."
Georges Courteline

Todos tenemos un vicio, el mío es el café, una bebida que consumo a lo largo del día desde muy temprana edad. Un café mericano me mantiene lúcido por la mañana, un expresso cortado me clarifica la mente por la tarde, un capuchino me reconforta por la noche. Pero no, no es ese el motivo de mi insomnio, fue lo primero que pensamos -mi doctor y yo- cuando esta condición se presentó, al contrario, café unas horas antes de dormir me permite conciliar el sueño... Por ahora no, es cierto.
Pero no sólo es el sabor lo que me gusta del café, sino su sentido social, tomar un café nos permite la charla relajada, la grata compañía y el sentido de pertenencia. A mi me gusta llegar a la barra de café habitual y ser tratado con familiaridad, que me sirvan mi bebida favorita con sólo levantar la mano, encontrarme con conocidos del café, aquellos con quienes inicias una charla sin compromiso, a quienes sólo ves en ese espacio del café. En solitario es el compañero ideal de un buen libro o de la sana ensoñación. Por todo esto soy un incondicional de este aromático. Estigmatizado pero con propiedades tan poderosas que vale la pena disfrutarlo sin culpa.
En algunas interpretaciones psicológicas el café representa el sexo... Será por eso que me gusta tanto.

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