
"Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina."Hipócrates
Tengo hambre, desde hace algunas noches el hambre me domina, me levanto a hurtadillas y voy a la cocina, asalto el refrigerador, las alacenas. No se trata de un hambre selectiva, antojo de dulce o salado, sino de un vacío en el estómago y ruidos de jugos gástricos exigiendo material para procesar. Galletas, pan, jamón, queso, conservas, lo que encuentre en mi camino. Normalmente disfuto las comidas bien preparadas, los olores, los sabores y el gozo que conlleva pero necesidad de saciedad nocturna sólo me produce culpa, consumo alimentos sin orden ni concierto, he tratado de evitarlo y no lo consigo, si no tomo este refrigerio nocturno no logro permanecer en la cama. Como bien a lo largo del día y nuca tuve probremas de este tipo, hasta ahora que el insomnio ocupa mis horas nocturnas, porque, luego de dormir el sábado pasado, este ha regresado...


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