jueves, 18 de marzo de 2010

La dieta


"A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que era una dieta adecuada".
Wiston Churchill

Como resultado de mi obsesión nocturna a la comida ahora debo cargar con 10 kilos de más, este resultado, lógico sin embargo, no lo ví venir. Las llantitas se colocaron a los lados de mi espalda baja, los cinturones siempre me daban un hoyito más y las camisas se encogieron en la secadora, así que sin preocuparme me dejé llevar por la sensación de vacío de mi estómago y no pensé en las consecuencias, ahora debo iniciar una dieta que me permita recuperar mi peso normal y sobre todo que evite que mis arterias se cierren o que la diabetes se aposente en mí.
La palabra dieta se ha llenado de implicaciones negativas y sólo escucharlas me resulta desagradable, suena a castigo, verduras cocidas, carnes blancas asadas y demás... Se que hay formas amables de bajar de peso sin sufrir una vida desabrida, no voy a negarlo y debo abrir la mente a esta nueva forma de alimentación, contar calorías y saber decir "no gracias".
Ahora esta nueva preocupación de la dieta se une a la lista de asuntos que me quitan el sueño... ¡Qué vida la mía!

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