viernes, 5 de marzo de 2010

La noche


"La noche es la mitad de la vida y la mejor mitad."
Johann Wolfgang Von Goethe

He aprendido a vivir la noche. El ruido atenuado de la ciudad me reconforta. Las zonas oscuras, que antes me producían miedo, hoy son esclarecedoras, en ellas se oculta la verdadera naturaleza de la nocturnidad. Varias noches de mirar la calle desde la seguridad de mi ventana decidí salir a caminar un poco. Se fue convirtiendo en un hábito. Hoy puedo deambular con confianza por calles que en el día no me atrevería a cruzar.
Cerca de mi edificio se encuentra una zona franca, de putas, travestis y chulos, gente con vidas duplicadas, una diurna muy diferente de la nocturna, antes me parecían una molestía, les reprochaba la devaluación de la plusvalía de la zona, hoy se han convertido en mis complices. Hasta los carteristas me saludan al pasar. Camino cada noche cerca de estos seres y disfuto sus charlas pícaras, sus risas impúdicas. Conozco ya a algunos por sus nombres, ahí está la Merche, la Tuna y la Caimana. Entre los peatones noctámbulos se genera un vínculo especial, de hermandad, miramos nuestra ojeras y nos reconocemos, nos vigilamos y cuidamos. Ellos me han enseñado a ver la noche con nuevos ojos, sorprendido de la belleza de las sombras, del misterio, del brillo de la luna y del aroma de lo prohibido. La noche es mi refugio.

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