"Las pasiones son como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo, aunque a menudo sean causa de huracanes".
Bernard Le Bouvier de Fontenelle
La pasión es uno de esos sentimientos necesarios para vivir, se inflama el corazón y sediento reclama al objeto de sus atenciones. ¿Cuántas pasiones puedo contabilizar en mi vida? Sin duda muy pocas, las necesarias para que den vuelta a la maquinaria que permite mi existencia. Soy del tipo aburrido, así que estos arrebatos de pasión son lo único interesante que puedo contar.
Mis pasiones son diversas, la cerámica, los libros, el café expreso cortado en las horas del crepúsculo, pero por sobre todo, el amor. Sí, a riesgo de sonar a lugar común. En cada ocasión me he entregado con todo mis recursos y si no ha resultado, abatido me dejo caer hasta el fondo de la depresión, otra pasión inconfesable. Hoy vivo un amor tranquilo, la pasión se ha atenuado, y me ha permitido una mirada objetiva sobre el ser amado. Extraño la pasión y ese arrebato que provoca delirios, pero me gusta sobremanera el remanso pacífico que vivo actualmente. A pesar del insomnio persistente, la vida conyugal da un sentido de seguridad, calidez y desapego, que la pasión no permite. Pero ¿qué podemos hacer sin los altibajos de la vida? uno no puede vivir sin el otro, convivencia extraña de lo opuesto. Vaivén necesario que aviva el fuego de la pasión.
Mis pasiones son diversas, la cerámica, los libros, el café expreso cortado en las horas del crepúsculo, pero por sobre todo, el amor. Sí, a riesgo de sonar a lugar común. En cada ocasión me he entregado con todo mis recursos y si no ha resultado, abatido me dejo caer hasta el fondo de la depresión, otra pasión inconfesable. Hoy vivo un amor tranquilo, la pasión se ha atenuado, y me ha permitido una mirada objetiva sobre el ser amado. Extraño la pasión y ese arrebato que provoca delirios, pero me gusta sobremanera el remanso pacífico que vivo actualmente. A pesar del insomnio persistente, la vida conyugal da un sentido de seguridad, calidez y desapego, que la pasión no permite. Pero ¿qué podemos hacer sin los altibajos de la vida? uno no puede vivir sin el otro, convivencia extraña de lo opuesto. Vaivén necesario que aviva el fuego de la pasión.


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