lunes, 22 de marzo de 2010

La prisa


"Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir."
Robert Louis Stevenson

Extraño el ritmo pausado del mar. Mi infancia la viví junto al Golfo de México y muchos años más tarde permanecí por una temporada en el Caribe. Dos mares distintos pero en esencia dos condiciones de vida similares.
Ahora que regresé a la capital del país la prisa es la que domina mi dinámica, corro al trabajo, a los compromisos, a la escuela. La constante es una disculpa obligada por el restraso con que suelo llegar a todos lados, aun saliendo con tiempo. Paradójicamente Me gusta esta ciudad, su vibrante dinámica
, el anonimato con que nos podemos escurrir por sus calles, más no me gusta la pérdida de tiempo que conlleva. Por eso he decidido adoptar la sensación del mar en mi cotidianedad, vivir a mi ritmo, a mis anchas. Bajar la velocidad y detenerme a contemplar los lugares, los instantes, la luz del sol a través de las ramas del parque, el sonido de las aves confundiéndose con el tráfico de la mañana. Siempre tendré el mar para recuperar la calma y el sosiego, pero la ciudad y su vértigo son la situación ideal para estar y ser, en el aquí y ahora, con plena conciencia de que ella es así y nuestros ritmos en algún momento se empatarán.

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