"La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano."Victor Hugo
Cuando recuerdo mi infancia no puedo dejar notar las pocas risas que la poblaron, quizá fui un niño muy serio, quizá no tuve motivos para la alegría, no lo sé de cierto. No creo haber tenido una niñez dolorosa, pero tampoco emocionante, las historias que tengo para contar son de momentos cotidianos, ni alegres ni tristes, así de simple. ¿No será que le exijo demasiado a mi pasado? Cuando escucho a los otros contar sus vidas lamento no haber vivido la mía de esa forma, ¿será que en el pueblo en que crecí no pasaban cosas que me provocaran la risa diaria? ¿y si he perdido los buenos recuerdos y me concentro en los malos?, todo es posible.
Y de pronto una sonrisa aparece a mi memoria, un atisbo de recuerdos, unos cuantos, felices pero que en su momento no lo parecieron. Los juegos, las calles que recorrí, las casa que viví, el mar y su brisa golpeándome el rostro. Un espasmo recorre mi espalda y la risa brota del centro de mis entrañas. No hay nada de que preocuparse, he convivido con la risa, cosquilleando todas mis etapas de vida, será cosa del insomnio que de nuevo se ha apoderado de las noches.
Y de pronto una sonrisa aparece a mi memoria, un atisbo de recuerdos, unos cuantos, felices pero que en su momento no lo parecieron. Los juegos, las calles que recorrí, las casa que viví, el mar y su brisa golpeándome el rostro. Un espasmo recorre mi espalda y la risa brota del centro de mis entrañas. No hay nada de que preocuparse, he convivido con la risa, cosquilleando todas mis etapas de vida, será cosa del insomnio que de nuevo se ha apoderado de las noches.


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