
"En vista de lo visto me desvisto, me desnudo a mí misma y me mantengo, me encanta este tener lo que no tengo."
Gloria Fuertes
Nunca he estado satisfecho con mi cuerpo, pero tampoco he hecho nada por mejorarlo.
Es curioso como disfruto de la desnudez ajena pero no acepto la mía. Me cuesta mirarme al espejo, me cuesta mirar mi desnudez, pero la acepto como una situación obligada en un momento preciso. Con el paso del tiempo he logrado la reconciliación con mi físico, tardé mucho en mostrarlo a los demás, mis relaciones anteriores se daban en la oscuridad, por pena, jugando a una timidez infantil, pero estudiada, lo que avivaba el aura de misterio y deseo, ahora ya no me importa, ya no hay culpa en mis actos y encuentros, lo que descorrió el velo de mi prejuicios.
De nuevo aparece la culpa, este remanente de la educación profundamente religiosa que me implantaron y a la que me costó matizar.
Ahora, despojarme de mi vestimenta, resulta una sensación grata, placentera, erótica, aunque se trate de un acto cotidiano. A partir de esta aceptación mis relaciones han mejorado considerablemente, con los otros, pero especialmente conmigo mismo, algo más para agradecerle a Quien-duerme-a-mi-lado.
De nuevo aparece la culpa, este remanente de la educación profundamente religiosa que me implantaron y a la que me costó matizar.
Ahora, despojarme de mi vestimenta, resulta una sensación grata, placentera, erótica, aunque se trate de un acto cotidiano. A partir de esta aceptación mis relaciones han mejorado considerablemente, con los otros, pero especialmente conmigo mismo, algo más para agradecerle a Quien-duerme-a-mi-lado.


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