jueves, 22 de abril de 2010

La tierra


"Probablemente se ha hecho más daño a la Tierra en el siglo XX que en toda la historia anterior de la humanidad."
Jacques Yves Cousteau

Cuanta razón, y sólo le dedicamos un día a recordarla. Y aquí saldrán los intolerantes a decir que no es cierto, que hay más días en los que volteamos a verla y a pensar en ella, ¿y de qué ha servido?
Si los gobiernos no establecen compromisos serios para evitar su degradación no se podrá conseguir mucho, sí, y no quiero pecar de negativo, pero como otros -y cada vez más, por fortuna- soy de los que utiliza productos biodegradables, ahorro agua y energía, separo mi basura -aunque luego la revuelvan en los camiones recogedores-, evito los alimentos excesivamente industrializados -aunque de eso nunca podré estar 100% seguro- y utilizo el auto para lo más indispensable, no dejo de notar que mi entorno se va degradando cada vez más, la calidad de vida no es lo que era antes. No quiero sonar amargado y viejuno, pero si a la tierra le dedicaramos por lo menos una hora al día las cosas serían diferentes.
Aquí aplica la frase del poeta estadounidense James Russell Lowell, que afirmaba que los humanos no valoramos adecuadamente a la tierra y a lo que tenemos gracias a ella porque la mayoría no hemos podido irnos de ella y regresar más tarde para vivirla de nuevo. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, tal cual.
Feliz día de la tierra, pero en nuestra mente debe estar presente en todo momento la imagen de la tierra, debemos pensar si nuestras acciones la ayudan o la dañan y no pienso en las generaciones futuras (lugar común para invocar su cuidado), sino para nuestra generación, que -gracias a los avances médicos-, vivirá el doble y en algunos casos el triple de tiempo que otras generaciones, ¿cómo queremos vivir lo que nos resta de vida?

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