
"Realmente creo que si no nos desafiamos y nos arriesgamos a cometer errores, entonces no somos realmente interesantes."
Julie Taymor
Pocos son los creadores contemporáneos a los que se puede llamar multidisciplinarios, que lo mismo se atreven con el cine que con el teatro y que en las dos disciplinas logran el reconocimiento, una de ellas es Julie Taymor. Nacida norteamericana, ofrece una sensibilidad europea por su forma de abordar el arte, asiática por sus influencias visuales. La Taymor emplea elementos teatrales en el cine y cinematógraficos en el teatro.
Conozco su trabajo desde hace muchos años cuando, sorprendido, presencié su montaje del oratorio Oedipus Rex de Stravinsky y Cocteau, trabajo realizado para el Festival Saito Kinen 1993, un espectáculo deslumbrante por donde se le vea. Más tarde su película Titus, me mostró una manera diferente de apreciar a Shakespeare, ahora su extraordinario acercamiento a The Beatles (Across the universe) me enseñó a disfrutar una época a la que pertenezco pero que desconozco. Incluso uno de sus trabajo que menos me gusta: Frida, resulta visualmente enriquecedor.
De su obra recibe tantos elogios como denostaciones, hay quienes la califican de vacía, pero no creo que nadie se atreva a llamarla débil, deslumbrante, nunca soso, ni simple. Ahora estoy en espera de conocer el resultado de su aventura al frente de la dirección de la última pieza de Shakespeare: La Tempestad, una de mis favoritas del bardo inglés.
Conozco su trabajo desde hace muchos años cuando, sorprendido, presencié su montaje del oratorio Oedipus Rex de Stravinsky y Cocteau, trabajo realizado para el Festival Saito Kinen 1993, un espectáculo deslumbrante por donde se le vea. Más tarde su película Titus, me mostró una manera diferente de apreciar a Shakespeare, ahora su extraordinario acercamiento a The Beatles (Across the universe) me enseñó a disfrutar una época a la que pertenezco pero que desconozco. Incluso uno de sus trabajo que menos me gusta: Frida, resulta visualmente enriquecedor.
De su obra recibe tantos elogios como denostaciones, hay quienes la califican de vacía, pero no creo que nadie se atreva a llamarla débil, deslumbrante, nunca soso, ni simple. Ahora estoy en espera de conocer el resultado de su aventura al frente de la dirección de la última pieza de Shakespeare: La Tempestad, una de mis favoritas del bardo inglés.


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