"Voy a intentar describir los hechos de este día para poderlo recordar dentro de unos años, si no me deportan, por supuesto."
Rutka Laskier
Difícilmente se puede decir algo nuevo sobre ese proyecto de olvido que implementaron los nazis contra la comunidad judía, pero tantos ángulos de análisis no logran desentrañar la verdad y los motivos del Holocausto -ofrenda por fuego, como si los judíos lo aceptaran a manera de sacrificio-. Shoa -destrucción- es el término que prefieren utilizar para nombrar este ignominioso suceso que marca una señal de advertencia para la humanidad, un recordatorio del odio al que somos capaces de llegar.
Ahora los protagonista del dolor nos hacen llegar sus voces, para que entendamos desde dentro su sufrimiento y su dolor. Ya hace muchos años una niña de 14 años nos legó su diario, escrito en la clausura del escondite. Ahora, otro diario, de otra adolescente, es recuperado bajo los escalones de la casa donde permaneció escondido hasta ahora. Rutka Laskier -conocida ya como la Ana Frank polaca- sólo escribió durante tres meses de 1943 (de enero a abril), hasta su deportación al campo de concentración de Auschwitz, pero la fuerza de sus palabras es contundente. Mira -con esa mirada inquieta de la juventud- los sucesos que le rodean, lo mismo amores y rencores adolescentes que la tragedia inminente, esa nube de tormenta que atenazaba su cabeza y que más tarde acabaría con su vida. Un testimonio conmovedor y duro, de uno de los momentos más negros del siglo xx. Lectura imprescindible.


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