"Fuera de la música, todo, incluso la soledad y el éxtasis, es mentira. Ella es justamente ambos, pero mejorados."
Emile Cioran
Hace ya un año desde que, junto a Quien-duerme-a-mi-lado, publiqué el primer capítulo de Luna Púrpura, en una euforia creativa que no regaló el mar, pero que se concretó a nuestro regreso, en el altiplano. No entiendo por qué hemos dejado pasar todo este tiempo para trabajar en el segundo capítulo, pero ahora estamos enfrascados en esa labor, ante la proximidad del regreso al Caribe.
Para llevar a cabo cada podcast escogemos un tema -en esta ocasión los secretos-, y a partir de eso cada uno realiza su proceso creativo individual.
En este momento me encuentro en la búsqueda de sonidos, efectos, música para los segmentos que me correponden. La tarea no es sencilla porque son cientos los cd's que habitan las estanterías y/ las carpetas. En su momento, cada uno de ellos sirvió para enfatizar, sugerir, contraponer los contenidos de mis programas de tv, todos son interesantes, pero no necesariamente todos me gustan. Es por eso que lo mismo habitan Lila Downs, Igor Stravinsky, Bat For Lashes y Billie Holliday junto a Dead Can Dance, Monserrat Figueras, Kronos Quartet y Fratta.
No soy una persona auditiva, me considero más visual, por lo que explorar el sonido ha resultado una experiencia rara, pero gratificante. La música no es parte de mi vida cotidiana, en la radio busco estaciones habladas y no aquellas que programan música. Pero ahora que estoy buceando entre tantas melodías y canciones creo entender la razón: cada artista, cada disco, cada tema abre la posibilidad de remover memorias, de arrancarme de mi tranquilidad y elevarme en una montaña rusa emocional. Voy de un recuerdo a otro, de una emoción a la siguiente. Este experimento sonoro está integrado por fragmentos de alegrías y dolor, por lo que cada emisión es una oportunidad de reconciliarme con la vida, comprender mi pasado y aceptar mi futuro. La música recompone mi corazón.
En este momento me encuentro en la búsqueda de sonidos, efectos, música para los segmentos que me correponden. La tarea no es sencilla porque son cientos los cd's que habitan las estanterías y/ las carpetas. En su momento, cada uno de ellos sirvió para enfatizar, sugerir, contraponer los contenidos de mis programas de tv, todos son interesantes, pero no necesariamente todos me gustan. Es por eso que lo mismo habitan Lila Downs, Igor Stravinsky, Bat For Lashes y Billie Holliday junto a Dead Can Dance, Monserrat Figueras, Kronos Quartet y Fratta.
No soy una persona auditiva, me considero más visual, por lo que explorar el sonido ha resultado una experiencia rara, pero gratificante. La música no es parte de mi vida cotidiana, en la radio busco estaciones habladas y no aquellas que programan música. Pero ahora que estoy buceando entre tantas melodías y canciones creo entender la razón: cada artista, cada disco, cada tema abre la posibilidad de remover memorias, de arrancarme de mi tranquilidad y elevarme en una montaña rusa emocional. Voy de un recuerdo a otro, de una emoción a la siguiente. Este experimento sonoro está integrado por fragmentos de alegrías y dolor, por lo que cada emisión es una oportunidad de reconciliarme con la vida, comprender mi pasado y aceptar mi futuro. La música recompone mi corazón.


0 comentarios:
Publicar un comentario