miércoles, 5 de mayo de 2010

La procrastinación


"No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy".
Refrán popular
Soy una persona muy intolerante cuando de neologismos y/o anglisismos se trata. Esas nuevas palabras que surgen, habitan nuestro lenguaje y finalmente se adueñan de nuestro idioma, ya sea por moda o por desconocimiento del Español tan rico y completo. Cualquier situación tiene su denominador en castellano, pero para algunos suena más interesante, más moderno, más chic mezclar palabra en otros idiomas. Lástima me dan, ternurita y hasta ahí.
Quienes defienden esta posición aseguran que las lenguas son sistemas dinámicos, que se modifican cotidianamente, estoy de acuerdo, pero me parece que la incorporación debe estar justificada, cosa que no siempre sucede.
En últimas fechas una palabra se me ha aparecido recurrentemente: procrastinación, se trata de la postergación de toda la vida. Su origen se encuentra en el latín pro -adelante- y crastinus -referente al futuro-, al parecer se refiere más a un asunto asociado al estrés, a la frustración o es un signo de ansiedad. Por lo que su utilización debe hacerse en términos médicos, aunque su utilización se ha extendido a todos los ámbitos, en especial al corporativo, espacio engendrador de los peores neologismos a partir de las nuevas prácticas oficinescas.
Leyendo -para escribir esta entrada- me encuentro que la procrastinación es un problema de nuestro tiempo, al parecer la gente se encuentra tan ocupada que todo lo posterga, en la oficina, en la escuela, en la vida. Ante la inminencia de una fecha de entrega o vencimiento del plazo, más tiempo dejamos pasar antes de concluirla, la procrastinación proviene del miedo, es una forma de evadir responsabilidades. Se le considera un problema de salud y no necesariamente está ligado a la depresión o a la baja autoestima. El perfeccionismo extremo o el miedo al fracaso también son factores para posponer, como por ejemplo al no atender una llamada o una cita donde se espera aterrizar ya una decisión. La vida nos abruma y no sabemos reaccionar a ella.
A pesar de darme cuenta que toda mi vida he padecido este problema, lo que me gustó de esta palabra fue el sonido, me remite a otras palabras o a significados que no le pertenecen, me gusta como juego de palabras. Me divierte su dificultad de pronunciación. Aúnque me gusta la palabreja: procrastinación, no cambiaré la postergación habitual, por lo que mejor pospondré su uso para más adelante.

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