
"La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria."
Proverbio chino
Esta semana recuperé mi colección de plumas fuente, se encontraban guardadas en los restos eternos de la última mudanza, pecios de mi vida. Este sistema de escritura ha caído en desuso porque marca un límite en la escritura, necesita recarga cuando la tinta se acaba, en compensación te concede el tiempo para la reflexión, la planeación, la abstracción; algo impensable en esta época. Cuando recuperan su sangre se dejan llevar y a mí con ellas.
Escribir así me hace perder el pudor, gozo lujurioso cada trazo, cada recta, cada curva.
Me imagino a aquellos viajeros que utilizaban plumillas y tinteros en medio de un trayecto que los llevaría a su nuevo punto de asombro. Me imagino esas cartas de amor secreto escritas furtivamente con hermosa caligrafía. Me imagino y me siento parte de cada una de esas historias.
Ante el bloqueo que he padecido en los últimos días, debo dejar de escribir en el ordenador y hacerlo sobre papel, a mano.


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